¿Qué es ser estudiante de medicina en el año 2015?



¿Qué es ser estudiante de medicina en el año 2015?


Ya han transcurrido 27 años desde que ingresé, como estudiante, a la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional Autónoma de México. En estos años he tenido la oportunidad de vivir y experimentar varios aspectos relacionados con la medicina, desde la docencia, el ejercicio profesional y la investigación.

Partiendo de mi desempeño docente, he entendido la responsabilidad que tenemos las generaciones formadas, con las nuevas generaciones, para transmitir vivencias y conocimientos a quienes están por iniciar una larga carrera. La medicina, como muchas otras profesiones, no solamente se trata de conjuntar una gran cantidad de conocimientos, sino de entender el contexto de su aplicación y del desarrollo de la sensibilidad adecuada para su mejor ejercicio.

A lo largo de la historia, la profesión médica ha estado rodeada de estigmas, debido esencialmente, a que su materia de trabajo está relacionada con algunas de las condiciones humanas límite: el dolor, el sufrimiento, la vida y la muerte. El profesional de la salud tiene la oportunidad de incidir en el sufrimiento y el alivio, tiene la oportunidad de incidir en la existencia de sus semejantes, tiene la oportunidad de transformar la calidad de vida de otros. Sin embargo, el médico no siempre tiene todo a su favor para tomar esa oportunidad de transformación. Y éste es el punto al que me quiero referir, y al que me gustaría que los jóvenes que desconocen la profesión, se tomen largos periodos de reflexión para pensar y evaluar a qué se enfrentarán.

El conocimiento, los lineamientos y el ejercicio de la medicina occidental (biomédica) es prácticamente la misma en los distintos lugares donde se practica; en otras palabras es un área de conocimiento que se ha universalizado, y se ha normalizado dentro de parámetros científicos muy claramente establecidos. El conocimiento que debe de poseer un médico es el mismo sin importar nacionalidad. Las normas de su ejercicio, salvo detalles particulares, son las mismas en la mayoría de las naciones. Y las enfermedades a las que se enfrentan los médicos, transcurren con pocas variaciones, independientemente de quien las padezca. En ese sentido el estudio de esta profesión implica acumular, entender y aplicar, una gran cantidad de conocimientos, que rebasan en mucho el tiempo para adquirirlos, de ahí que el buen estudio y profundización de todos estos conocimientos se extienda por más de 10 años, tiempo que le toma a cualquier individuo promedio adquirir, almacenar, entender, madurar y utilizar de manera correcta, todo el cúmulo de información en beneficio de sus pacientes. También hay que considerar que la medicina es una ciencia en constante evolución, de ahí que cuando el estudiante ya domina ciertas áreas, existirá, siempre, conocimiento nuevo que deberá reemplazar o complementar al ya adquirido. La medicina de hace 10 años, ya no es exactamente la misma de la del día de hoy.

Si un joven tiene las capacidades, el tiempo y la tenacidad suficiente, podrá adquirir todo ese caudal de información. Sin embargo, quiero hacer mucho énfasis en que a pesar de que una persona posea todo este conocimiento, no se erige como médico de inmediato. Y es aquí donde quiero centrar mi interés en lo que implica ser un profesional de la salud.

Tratemos de analizar qué es la formación médica y qué implica ser médico. Solo puedo referirme a la sociedad mexicana, ya que es la única que conozco a profundidad, aunque probablemente comparta características con otras poblaciones.

La medicina es una disciplina de servicio, que abarca muchas áreas de conocimiento y especialización. En una gran parte de su ejercicio, no en todos los casos, la práctica médica se desarrolla frente a frente con otro ser humano, con un paciente, o con un cliente, como quera tomarse. Esto implica, de manera inmediata, establecer una relación interpersonal y empática, para crear una comunicación lo más efectiva posible, que ayude a resolver el problema de salud del paciente.

¿Qué es la educación medica? Empecemos, por obvio y simple que parezca, desde el principio, desde la materia prima, los alumnos de medicina. He tenido la oportunidad de conocer e interactuar con diferentes instituciones y distintas poblaciones de alumnos. El primer problema serio, que no es exclusivo de los estudiantes de medicina y es común en nuestra educación, se refiere a las herramientas de los estudiantes. No todos los alumnos cuentan con un adecuado proceso de lectura, redacción, comprensión de textos y técnicas de aprendizaje. Un alumno de medicina es un "alumno profesional" que ha pasado al menos 12 años de su vida estudiando y debería, en consecuencia, contar con todas las herramientas necesarias, pero no siempre es así. ¿Qué hacer? La decisión más honesta y productiva, deberá ser: adquirir esos conocimientos y habilidades, nunca es tarde, y mucho menos vergonzoso.

La orientación vocacional: como corresponde a cualquier profesión, es necesario conocer las capacidades, los intereses y las aptitudes que cada alumno posee, esto podrá brindar una idea muy clara de las herramientas con las que se cuenta a nivel personal para el desarrollo de esta profesión, evitando en gran medida frustraciones o desencantos. Invertir seis años de estudio sin poseer una vocación clara, solo se traducirá en un mal ejercicio profesional y fuentes de insatisfacción.

Otro punto muy importante, es conocer qué es la medicina, más allá de la experiencia como paciente en un consultorio, es importante saber qué implica la práctica médica, qué son los pacientes, qué son las instituciones de salud y qué involucra todo el ejercicio profesional. Con frecuencia los alumnos pueden quedar "decepcionados" por los conocimientos, disciplinas o prácticas que deben de aprender, ya que consideran que "eso no es medicina real", pero esta concepción solo es producto de un imaginario individual por un conocimiento nulo o parcial de la profesión. En otras palabras, es el choque entre lo que el alumno cree que es la medicina y la realidad que enfrenta en el aula o en el hospital. El problema es que al generarse frustración, parcializa el estudio y por ende, parcializará el ejercicio práctico de la profesión. Existen miles de anécdotas y vivencias en donde la subjetividad y la parcialidad hacen que se pierda la valiosísima oportunidad de ubicarse como una hoja en blanco, con miles de temas por aprender y experiencias que asimilar de la mano de alguien con experiencia.

La medicina forma parte de un entorno netamente social, donde la relación médico-paciente está perfilada por la percepción que la sociedad tiene de ella. Ya desde hace bastantes años, ha surgido la crítica de que el ejercicio profesional de la medicina se ha convertido en una práctica deshumanizada y mercantilista. Se ha criticado que la salud no está al alcance de todos y que los médicos no se preocupan por el cuidado del paciente. Es claro que este estereotipo se ha gestado, partiendo de la vivencia que algunos pacientes han enfrentado en los servicios de salud. En una sociedad donde la cobertura de salud es insuficiente y de mala calidad, no es posible que se perciba a la medicina como una disciplina al servicio del hombre. En una sociedad donde prevalecen intereses industriales y comerciales en detrimento del acceso a tratamientos efectivos y modernos, no es posible que se perciba a la medicina, como una experiencia de beneficio social. Es importante que el alumno conozca este entorno socio-político. Es importante entender el por qué la salud es percibida en el modelo capitalista, como un lastre económico. Es importante entender el por qué un sector tan significativo, es uno de los más despolitizados y apáticos.

El alumno de medicina también debería de tener muy claro, el fenómeno socio cultural que se ha gestado a partir de la proliferación de consultas, de muy bajo costo, en farmacias de todo tipo. Este fenómeno ha cambiado totalmente el entorno de la atención medica, de primer nivel, en México. La consulta de bajo costo cubre ya alrededor del 30% de la población. Al ser un servicio privado, su competitividad se establece por la oferta y la demanda, lo que ha abaratado de manera sustancial el salario de los médicos, con jornadas de más de 8 hrs y un aumento sustancial de desempleo, para los médicos que buscan mejores condiciones de trabajo y salario. También se ha generado una competencia directa para consultorios particulares de médicos generales.

A nivel de las especialidades medicas, el panorama del segundo y tercer nivel de atención no es más desahogado. Las instituciones estatales y los servicios de seguridad social, no cuentan con un programa constante de contrataciones, por lo que existe un serio rezago anual de egresados que no se incorporan a los servicios institucionalizados. Los médicos que cuentan con un trabajo asalariado en instituciones públicas, enfrentan un desempeño laboral caracterizado por una demanda excesiva de pacientes y la falta de insumos para la atención. A nivel privado, la medicina de segundo y tercer nivel, se caracteriza por sus altos costos y no está al alcance de un sector amplio de la población. Este entorno socio-económico es al que el alumno de medicina se enfrentará al integrarse productivamente a la sociedad.

Por último, no se tendría por ningún motivo, que perder de vista que la medicina implica ante todo responsabilidad, responsabilidad ante sí mismo, ante la sociedad, ante el prójimo. La medicina es pensar en la vida, en la muerte, en el dolor y en el bienestar. La medicina debe ser humanista, debe ofrecer un servicio, debe comprender las necesidades del prójimo, del otro, y comprender sus fuentes de sufrimiento. La medicina exige tolerancia y respeto. Recordemos que la tolerancia hacia mi persona, me acerca a la tolerancia hacia los demás.

El verdadero éxito profesional, en una sociedad donde esta profesión se encuentra en decadencia, exige luchar en todos los frentes, exige compromiso, exige entender cuáles son las responsabilidades por asumir, y exige ser un individuo que se asuma como independiente, defendiéndose con todas sus capacidades.

Hay que ser humilde ante el conocimiento y libre para aprender, hay que ser responsable, humano y entusiasta para no dejarse sorprender.