¿Quién somos, quienes son ellos?



¿Quién somos, quienes son ellos?


¿Queremos ser parte del juego o simplemente observar?

Una sociedad se define como una agrupación natural o pactada de personas, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida.

De acuerdo a esta definición cada uno de los miembros de la sociedad cuenta con obligaciones, responsabilidades y beneficios.

Sin embargo las sociedades siempre tienen una organización piramidal, donde la estructura jerárquica se impone. En algunas especies los grupos son dominados por el macho o hembra alfa, que representan al individuo más fuerte o más inteligente. Este individuo ejerce su dominio sobre el resto de los miembros mostrando así, una tendencia absolutista del poder. De hecho esta tendencia de ejercer el poder es la que ha prevalecido en la historia de la humanidad, salvo algunas excepciones. En términos formales la aparición de la democracia rompió con la tendencia absolutista del poder, pero ¿Esto es real?

Existen muchos ejemplos que nos ilustran, con toda claridad, en que sociedad vivimos y en donde estamos situados cada uno de nosotros.

Invito a un ejercicio, que podrá resultar ocioso dada la familiaridad que nos representa.

Introduzca la mano en su bolsillo o bolso y vea ¿Cuánto dinero encuentra en él? ¿Cuánto tiempo tiene con su actual trabajo? En caso de contar con ahorros, ¿Cuántos meses podría vivir solamente de ellos? De acuerdo a las estadísticas nacionales solo un porcentaje muy, muy bajo (del 1 al 3%) de la población podría obtener resultados favorables de dicho ejercicio. Y este porcentaje de personas son las mismas que están ligadas directa o indirectamente al poder. Esto puede ser conocido por todos, pero una cosa es saber quien está en el poder y otra es tener plena conciencia de en donde estamos nosotros.

Tomemos como ejemplo la crisis económica mundial por la que atravesamos recientemente. Los más poderosos y más ricos, se afianzaron aun más en las altas esferas de la sociedad, incrementando la distancia entre ellos y el ciudadano común. Esta distancia que hoy denominamos desigualdad social es la tendencia mundial que estructura a nuestras sociedades. Algún ciudadano común podría imaginar que representa ganar un millón de dólares mensuales, por mencionar un extremo, o 100 mil pesos mensuales por mencionar otro.

Pero la pregunta de base es ¿De dónde obtuvieron esa riqueza o ese poder? ¿Quién se las dio?

Para resumir, todo el poder se reduce a lo económico y lo económico al poder. En esta “estrategia” la pregunta más importante es ¿Cómo y de dónde obtenerlo? De acuerdo a la dinámica de los juegos de cartas, todo es simplemente una distribución constante. Pero ¿Qué ocurre cuando uno de los jugadores ya no cuenta con capital?, esta simplemente fuera del juego. Me pregunto, en esta sociedad ¿Cuántos estamos fuera del juego? ¿Cómo volver a entrar en él? Simplemente con más capital para poder “jugar”, pero ¿De dónde obtenerlo? De la única fuente existente, de nosotros mismos y de la cantidad de habitantes que representamos.

También, ya hemos escuchado en múltiples ocasiones que nosotros somos muchos y ellos muy pocos, pero mientras no tratemos de recuperar nuestro capital (humano, social, cultural y económico) no podremos participar en un juego que por siglos solo hemos observado, como testigos silentes y pasivos.